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La ingesta de suplementos a base de estos nutrientes antes y durante el periodo de gestación previene graves riesgos de malformaciones congénitas en el feto y el nacimiento de bebés prematuros y de bajo peso, entre otros problemas.
El embarazo es una de las experiencias más deseadas y gratificantes de la mujer. Un periodo de nueve meses para el cual debe prepararse, modificar ciertos hábitos y estilos de vida, e incorporar algunos suplementos esenciales para el desarrollo del bebé como son el ácido fólico, el hierro y el calcio. “Se recomienda el uso de ácido fólico antes de la gestación y durante, para prevenir daños neurológicos ; así como el hierro, para prevenir anemia y el parto prematuro’’, explica el doctor Roberto Yojay, ginecólogo de la Universidad de Chile.
Los daños neurológicos se traducen en malformaciones congénitas que se producen en el tubo neural, como la espina bífida; la anencefalia, el labio leporino y la fisura palatina. Las malformaciones surgen debido al desarrollo inadecuado de los tejidos que rodean el cerebro y la columna del feto, y aparecen durante los primeros 28 días de gestación.
Los niños que nacen con espina bífida sufren diversos grados de parálisis, que pueden afectar las piernas y el funcionamiento de la vejiga o los intestinos, y requieren atención médica de por vida. Mientras que los bebés con malformaciones más graves pueden no sobrevivir al parto.
“Las deficiencias de ácido fólico son muy graves para el desarrollo del feto y del recién nacido, principalmente del sistema nervioso central’’, comenta el doctor Miguel Socías, ginecólogo de la Clínica Alemana.
Además, la carencia de ácido fólico en la embarazada provoca mayor riesgo de dar a luz un bebé prematuro y de bajo peso. El ácido fólico es importante también en el proceso de multiplicación celular y en la generación de glóbulos rojos y, según los especialistas, la cantidad adecuada de ácido fólico que debe consumir una embarazada es entre 600 y 800 microgramos.
En Chile, los alimentos que contienen hierro y ácido fólico son fundamentalmente el pan y la harina, dice el doctor Yojay. Pero esta vitamina del complejo B está también en los vegetales verdes, el hígado, la levadura, las legumbres, nueces, mantequilla de maní, huevos, maíz, papas, melones, naranjas y pastas.
Más hierro y calcio
Un mineral importante también para la salud de la madre y del bebé es el hierro. Es vital para fabricar hemoglobina, el componente de la sangre que le da a los glóbulos rojos su color. Su carencia puede llegar a ocasionar abortos espontáneos. Se recomienda entre 27 y 30 mg al día.
Se encuentra en las carnes rojas, atún, salmón, yemas de huevo, trigo entero, tofu, mariscos, vegetales verdes, nueces, cereales enriquecidos con hierro y legumbres. Durante el embarazo se debe aumentar también el aporte de calcio, para impedir la descalcificación de los huesos de la madre. “Se recomienda calcioterapia desde el primer trimestre hasta el fin del embarazo, para prevenir caries y osteomalacia’’, aclara el doctor Yojay.
Las fuentes de calcio están en la leche, queso y yogurt bajos en grasas; el jugo de naranja, leche de soya, cereales, tofu, arvejas y nueces.
No obstante es muy frecuente el hecho de que a la mujer embarazada se le prescriban suplementos con ácido fólico y hierro para asegurar las cantidades adecuadas de ambos nutrientes.
Dieta y ejercicio
Pero llevar un embarazo sano y saludable requiere además de una dieta adecuada y de la ingesta de abundante líquido, para evitar problemas de deshidratación y estreñimiento. “Cuando las dietas son incompletas, con pocas verduras o poco ácido fólico, aparecen alteraciones como la anemia; por eso se agregan a la dieta unos 5 miligramos diarios, antes del embarazo y hasta el cuarto mes’’, apunta el doctor Socías.
La actividad física moderada, pero constante, de 30 minutos diarios, como caminar, nadar, hacer yoga o Pilates también beneficia un buen embarazo. El ejercicio ayuda a prevenir el sobrepeso y a reducir problemas asociados a la preñez, como dolor de espalda, piernas hinchadas y estreñimiento. Además, permite dormir mejor, aumentar la energía y reducir el tiempo de recuperación del posparto. Finalmente, los especialistas aconsejan a la futura mamá evitar el consumo de alcohol, drogas, nicotina y el café. Y alimentos como quesos cremosos no pasteurizados (quesos frescos), jugos y sidra de manzana; y los huevos, carnes y pescados crudos.
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